En Tigre son 68 los servicios escolares con las clases suspendidas total o parcialmente desde la semana pasada por problemas de infraestructura o de salubridad. Algunos son jardines como el 907 de Don Torcuato donde explotó una estufa que obligó a suspender las clases o como el 930 de Ricardo Rojas y el 903 de Benavidez donde encontraron pérdidas de gas. Otras son escuelas primarias como la nº 25 de Tigre que desde el pasado lunes 6 de agosto ha suspendido sus clases debido a escapes de monóxido de carbono en el sistema de calefacción poniendo en riesgo a más de 800 estudiantes.
Las inspecciones enviadas por el Consejo Escolar de Tigre que demostraron que estas 68 instituciones no pueden funcionar, fueron realizadas gracias a la movilización de las escuelas y comunidades como la EP n°25 quienes vienen reclamando que se solucionen los problemas de infraestructura provocados por años de desfinanciamento y desidia estatal.
Yesica González maestra primaria, delegada de la 25 y miembro de la Agrupación Docente Marrón, responsabilizó de la situación al gobierno nacional y provincial: «Hay que poner en pie comisiones de infraestructura integradas por docentes, padres, auxiliares y estudiantes, que lleven adelante los reclamos necesarios, coordinando con otras escuelas de la zona y otros distritos para resolver los pasos a seguir”, señaló.
Lorena Maidana, docente del Jardín de Infantes 903 de Benavidez y es delegada por la Marrón sostuvo que “esto es indignante, si no hubiésemos perdido a nuestros compañeros, Sandra y Rubén, nadie hubiese ido a revisar las escuelas. Sabemos que no lo hacen pensando en la escuela pública, ¡lo hacen para salvar su pellejo!».
«Los docentes somos los que sostenemos la educación pública y seguiremos reclamando y exigiendo mayor presupuesto por una escuela pública donde no tengamos que dejar nuestras vidas. Si no hubiese pasado la tragedia de Moreno, las escuelas seguirían siendo una bomba de tiempo», concluyó.