
El Gobierno bonaerense convocó a una nueva reunión en el marco de la conciliación obligatoria para el lunes. Mientras la empresa insiste en la reducción de personal, la Iglesia advierte sobre el impacto social en Olavarría.
El conflicto laboral en la empresa Cerro Negro, una de las principales productoras de cerámicos del país, sigue sin solución. Este lunes, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires llevará adelante una nueva audiencia en el marco de la conciliación obligatoria, tras la decisión de la firma de despedir a 96 trabajadores en su planta de Olavarría.
Mientras el gremio SOECO (Sindicato de Obreros y Empleados Ceramistas de Olavarría) busca una instancia de negociación para evitar las cesantías, la empresa mantiene su postura de avanzar con los despidos, argumentando una crisis en el sector de la construcción.
La conciliación obligatoria dictada por el Gobierno bonaerense suspendió temporalmente los despidos y cualquier acción gremial por 15 días. Sin embargo, fuentes cercanas al conflicto aseguran que la empresa no ha modificado su posición y sostiene que la baja en la demanda de materiales la obliga a reducir costos operativos.
Desde el sindicato ceramista argumentan que la compañía podría haber implementado otras alternativas antes de recurrir a una desvinculación masiva. Además, advierten que, una vez finalizada la conciliación, los trabajadores podrían quedar definitivamente sin empleo si no se alcanza un acuerdo.
«Estamos buscando una solución que no implique la pérdida de tantos puestos de trabajo, pero la empresa sigue firme en su postura», afirmaron fuentes sindicales.
La intervención de la Iglesia
Ante la crisis laboral, la Pastoral Social de Azul emitió un comunicado donde expresó su «honda preocupación» por los despidos. La entidad eclesiástica advirtió que «el privilegio de lo económico sobre lo humano tiene consecuencias que desdichadamente ya conocemos» y remarcó que el desarrollo económico no debe realizarse «en detrimento del crecimiento humano, social y laboral».
Asimismo, destacó que la pérdida de estos empleos no solo afecta a los trabajadores despedidos, sino también a sus familias y a toda la comunidad de Olavarría. Por ello, la Iglesia pidió que las negociaciones lleguen a buen término y permitan preservar los puestos de trabajo.
El conflicto en Cerro Negro ocurre en un contexto de crisis para la industria de la construcción en Argentina. La caída de la actividad y la paralización de la obra pública han reducido la demanda de insumos, afectando a distintas empresas del sector. En el caso de la planta de Olavarría, la firma decidió cerrar una línea de producción de pisos, lo que generó los despidos.
Si bien el Ministerio de Trabajo intervino para frenar momentáneamente las desvinculaciones, el conflicto sigue abierto. La empresa insiste en la necesidad de reducir costos laborales para garantizar su continuidad, mientras que el gremio reclama discutir medidas alternativas.
La audiencia del lunes será clave para definir si el Gobierno bonaerense logra destrabar el conflicto y evitar los despidos. Hasta el momento, la postura de Cerro Negro parece inamovible, aunque el sindicato mantiene la esperanza de que se habilite un nuevo canal de diálogo.